¡Madre Regina Ayúdala!

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Mi nombre es Nieves Vargas Gutiérrez, Doy este testimonio, porque estoy convencida que lo sucedido se debe dar gracias a los poderes de mi maestra Regina “11”.

Hace unos días llegué a Colombia y el pasado 3 de septiembre viajé a la ciudad de Cuzco, Perú, al Valle Sagrado. Allí las montañas son muy grandes y el terreno es bastante árido, no hay vegetación. En la parte de arriba de las montañas se encuentra una casa en ruinas que según el guía que nos acompañaba fue del vigilante de los Incas. Ese día había mucha gente, tanto arriba como en la parte de debajo de la montaña, y el señor nos explicó que el cerro que estaba al frente había sido el cementerio de los incas.

Estábamos entretenidos escuchándolo, cuando de pronto todo el mundo comenzó a gritar. Cuando miramos lo que sucedía vimos cómo una niña como de ocho años rodaba por la pendiente. Al ver esto me llené de pánico y oculté mi cara en la espalda de una señora que se encontraba adelante. En fracción de segundos volví a mirar a la niña que seguía rodando y le corrí las luces y en medio de mi nerviosismo grité entre español y francés: “¡Madre Regina, párela, párela! Y justo cuando exclamé esto la niña se detuvo y se paró. La verdad es que allí no había nada que la detuviera y ya se encontraba cerca de caer sobre unas rocas muy afiladas.

Detrás de la niña bajaba un señor, no sé si era su padre. Llamaron a los paramédicos y mientras tanto y muy asustados nosotros bajamos porque el nerviosismo de lo sucedido era muy grande,  no fuimos capaces de seguir. La verdad que lo único que supe fue que aparentemente no había sufrido lesiones graves.

Nosotros nos fuimos de allí rápidamente y no supe más.

Nieves Vargas Gutierrez

Miércoles 7 de septiembre de 2016

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