Vive, un Gramo de RE-CONEXIÓN

Esta historia de la vida real, empezó hace 50 años, pero a finales del año 2014 en la ciudad de Bogotá, tomó un rumbo diferente y definitivo.

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Bogotá 12 de octubre de 2016.

Por: Víctor Hugo Vélez – Maestro Vive.

Los personajes no han sido cambiados y la verdadera historia no ha sido modificada para claridad de todos los lectores actuales y futuros.

Todo comenzó con la noticia de la hospitalización de la maestra Gramo, una mujer de 70 años de edad, que en  el mes de noviembre del 2014, sufrió una fuerte dolencia abdominal, esto obligó a muchos saurológos en Bogotá a realizar ritos y oraciones por su pronta recuperación, pero el pronóstico médico era desalentador y según los doctores un desenlace mortal era inminente.

Fue entonces cuando empecé a visitar a la maestra Gramo en la sección de urgencias del Hospital San Rafael, al sur de la ciudad de Bogotá, al igual que muchos otros compañeros saurológos, nos dábamos cita allá, para ayudar con nuestra energía y presencia a mejorar su salud. La Maestra Gramo cayó en coma por varios días y los médicos decidieron abrir su abdomen para una cirugía exploratoria y conocer el motivo de su fuerte dolor, pero al ver un cuadro aparentemente terrorífico la vuelven a cerrar sin el menor cuidado estético; Pero lentamente la maestra Gramo recupera su salud y la autonomía de su lucidez. Al parecer los ritos, oraciones y “gotas milagrosas” hicieron un buen trabajo. (Puede interesarle: Generación de milagros)

Saliendo de su larga hospitalización fue trasladada a un hogar de cuidado geriátrico en el Barrio Normandía, en la Ciudad de Bogotá, con la buena fortuna que vivo muy cerca de allí, esto facilitó y permitió que yo la visitara  la mayoría de días.

Cada tarde que pasábamos juntos, era una tarde de risas,  alegría y charlas interesantes de su vida de joven, mientras tanto los masajes y ritos hicieron que sus piernas fueran tomando fuerzas para volver a caminar, esto también se dio por muchos  de los saurológos que también la visitaban,  donde cada uno de ellos fue dejando su energía para su recuperación,  su salud volvía a pasos de gigante, su alegría por vivir era más que contagiosa… Aunque siempre se mostró tranquila si le llegara el momento de su muerte.

Siempre conocí a la maestra Gramo, como una mujer solitaria, sin familia de sangre, la única familia suya éramos todos los saurólogos y en especial la maestra Regina “11”. Pero una tarde, todo empezó a cambiar y la historia que yo conocía de su vida era un poco diferente.

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Foto: Maestro Vive

Resulta que la maestra Gramo, siendo muy joven, apenas con 18 años de edad, se casó con un médico, unos siete años mayor que ella, de esa unión nacieron dos preciosos hijos a los que llamaron German Leónidas y Carlos Fernando Ojeda Moreno. Afortunadamente las fotografías guardadas por la maestra, han impedido que ese  bello recuerdo de su vida se borre.

 “Pero un día, unas ideas absurdas invaden el corazón de su esposo y alentado por las palabras de su mamá, deciden aliarse para alejar a los niños de su joven madre. La maestra Gramo, con la nostalgia en su rostro, me cuenta la desgarradora historia, y su lucha para salir adelante en la vida”.

 “Ahora sola y con el dolor en su corazón, sigue estudiando enfermería, se dedica a trabajar en hospitales para cuidar de todos aquellos que necesitan de su ayuda. Unos pocos años después asiste a unos cursos de Relajación Mental que dictaba la mentalista Regina “11”. Encontrando en sus enseñanzas la fortaleza para superar el vacío de su corazón, por la pérdida de sus hijos y  de su hogar”.

Escuchaba el dolor de sus palabras cuando me contaba la historia trágica de su vida, me dispuse en la tarea de intentar encontrar a sus hijos ya mayores, pues habían transcurrido 50 años en el tiempo. Muchas cosas han podido suceder,  pero esa pregunta que retumbaba en mi cabeza  no detuvo mi búsqueda.

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Empecé por buscar en los directorios telefónicos, en el internet y en las redes sociales para ver qué resultado obtenía, en medio de mi búsqueda hubo alguien que llamó particularmente mi atención por el parecido físico  con ella, además la edad coincidía y las fechas también, Dios mío  todo concuerda con la historia de la maestra. Una fuerte corazonada me motiva a escribirle a este señor, el 3 de marzo del año 2015…. Pero nunca obtuve  respuesta, nunca.

Me atreví entonces a buscarlo personalmente en el Ministerio de Defensa de Colombia, en las oficinas de la Calle 26 en Bogotá (CAN), pero entrar allá fue misión imposible, la seguridad de la zona no me dejó ni siquiera asomarme a la entrada para preguntar por el hijo mayor, el señor German Leónidas Ojeda Moreno.

Di por fracasada mi misión detectivesca y la frustración me puso en mi lugar, la tristeza de ver que los días pasaban y no podía encontrarlos me hizo desistir finalmente de mi alocada tarea. Pasaban los días y los meses,  aquel bello sueño que un día tuve no se pudo realizar.

Mientras tanto la maestra Gramo fue trasladada a un hogar geriátrico en el municipio de la Estrella, muy cerca de la ciudad de Medellín (Antioquia) enclavado en las montañas, esos bellos jardines dan un ambiente fabuloso para el descanso y una vida  tranquila.

Siendo el 20 de septiembre del año 2016 a eso de las 7 de la noche escucho un pitido que emite mi teléfono móvil, entró un mensaje por la aplicación de Messenger y mi gran sorpresa fue enorme cuando veo que un año y medio después, ¡LLEGÓ LA  RESPUESTA A AQUEL MENSAJE! decía: “Creo que es la misma, estoy manejando, cuando llegue a mi casa lo llamo”. (Puede interesarle en vídeo: La historia completa del reencuentro)

Una emoción inmensa invade mi alma y mi cuerpo, lo mismo  que a mi novia Mary y su hija Daniela, las lágrimas se salían solas de nuestros ojos ya que no podíamos creer lo que estaba sucediendo. Ansiosos esperábamos  que mi teléfono timbrara, los segundos se convertían en minutos y los minutos en horas. Hasta que sonó…

“¡Alo, Alo! ¿Con quién hablo? -Preguntó él-

Con Víctor Hugo Vélez Fernández la persona que le envío en mensaje, hace un año y medio – Respondí yo-

“¿Cómo? ¡No puede ser! – Dice asombrado-

Apenas lo acabo de recibir, por culpa de una actualización del software de mi teléfono. Mi hija me estaba leyendo el mensaje.

Tanto a este lado del teléfono como allá, las lágrimas de la emoción nos invadían, los pelitos de los brazos parecían antenas y el escalofrió recorrió nuestros cuerpos.

Charlamos largo rato, las preguntas  por parte de German no cesaban, “¿Cómo está mi mamá?” “¿dónde está ella?” ¿qué hay de su vida?” ¿se casó?” “¿tiene más hijos? Di respuesta a cada una de sus inquietudes, duramos varias horas hablando por  teléfono, luego les envié fotos de su mamá con ellos cuando estaban bebés,  por medio de la aplicación del Whatsapp. Ellos no conocían a su mamá… ¡Ni siquiera en fotos!

Muchas cosas del pasado empezaron a tomar vida nuevamente,  la ilusión de saber que su mamá está aún viva, hace que tengamos nuestro primer encuentro cara a cara.

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Un delicioso almuerzo que prepararon en mi honor se realizó el siguiente domingo, en el municipio de Chía (Cundinamarca) El mismo German nos recogió en mi casa y ese primer contacto fue con un fuerte abrazo, sentí que me estaba dejando sin aire. Mi madre Amparo, con lágrimas en sus ojos y la vos entre cortada lo abraza y lo felicita por esos pasos que da hacia el reencuentro con su mamá. Nos dirigimos entonces a su casa donde su esposa e hijos nos esperaban ansiosos.

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¡Fue un día maravilloso! Todos atentos escuchaban la historia que mis palabras decían, hablándoles de su maravillosa madre.

Las historias impresas en sus mentes chocan con la nueva historia que escuchan de mi boca, la mente se agita y el deseo definitivo de organizar nuestra ida a Medellín era inminente. Las ganas infinitas de dar por terminada esta forzosa separación de 50 años están por llegar.

Pensamos en contar la historia en algún noticiero o en algún periódico, ya que a la gente le gustaría muchísimo conocer esta bella historia, pero decidieron que por ahora se manejara a nivel familiar únicamente, siendo ellos los directos implicados, estoy comprometido a respetar su decisión.

El plan a seguir; viajar a Medellín. Me pongo en contacto con la maestra Gramo para saludarla e informarle que muy pronto la visitaré en su hogar campestre, sin contarle absolutamente nada de mis investigaciones, ella se pone feliz y dichosa ,y me pone al teléfono a la madre superiora para que me dicte la dirección y me dé las indicaciones de cómo llegar.

Pero como no soy una persona egoísta y siempre me ha gustado compartir mi conocimiento con mis amigos y familia, decidí contar mis investigaciones y sus resultados con los estudiantes avanzados que asisten a mis prácticas de Saurología los días sábados, luego le conté a mis  compañeros letas y maestros en la reunión del lunes siguiente.

Las lágrimas salían de sus ojos emocionados y la piel era como de “gallina” al escuchar esta bella historia y cómo se ha ido escribiendo con el transcurrir de los días. Decidí también involucrar a la maestra Regina “11” en esta historia, así que esperé a que llegara de su viaje por Estados Unidos hasta el miércoles de la semana siguiente. Por más que busqué una cita personal con ella, fue imposible. No respondía ninguno de mis mensajes ni de mis llamadas. Fue así entonces cuando se me ocurrió acudir a los buenos oficios de la maestra Lerbe y afortunadamente logró ella que me atendiera el viernes 30 de septiembre.

La maestra Regina me atendió esa tarde, pese al fuerte dolor de su pie izquierdo por culpa de una fractura que sufrió el último día de su estadía en Estados Unidos, (Le puede interesar el trágico sueño de la maestra Regina “11”) pero antes de que nos reuniéramos ella intrigada por la entrevista conmigo, interrogó a varios de mis amigos previamente para conocer el motivo de mi visita, pero ninguno abrió la boca y resignada me atendió.

La tía Judith, hermana de la maestra Regina, que también le gustaría escuchar mi noticia se une a nuestra charla privada. Empiezo entonces a contar mi historia vivida hasta el momento con los hijos de la maestra Gramo, la maestra Regina alza sus brazos de alegría y muy emocionada me pregunta por el paso a seguir, le dije: “Solo resta viajar a Medellín con ellos para contarle la noticia a la maestra Gramo”.

Es así, cuando el lunes siguiente, en reunión de letas y maestros acordamos viajar el siguiente sábado 8 de octubre a Medellín para que el domingo 9 hiciéramos el maravilloso RE-ENCUENTRO entre mamá e hijos  y diéramos a conocer la noticia al mundo entero.

Me dispuse entonces, al otro día,  en la tarea de coordinar con German Leónidas nuestro repentino viaje. Compré mi tiquete aéreo para viajar el siguiente sábado en la tarde, después de dictar mis prácticas saurológicas, él estaba gestionando lo suyo para poder cumplir la programada cita.

Me dice que sus hijas, su esposa, su hijo mayor Andrey y algunos familiares de la ciudad de Medellín, ninguno se quería perder el sagrado momento. Pero el miércoles me vuelve llamar y me dice que el viaje tendrá que esperar, ya que no es posible para ellos coordinar tan de repente salida, le hablé lo que ya tenía organizado para el domingo y después de unas pocas horas  logró solucionar todos los inconvenientes y me dice: “Podré viajar por tierra desde el día viernes“. (Puede interesarle: ¿Qué es ser un saurólogo?)

Se llega la hora de viajar  a la ciudad de Medellín y la comunicación constante con German y Andrey  me permite tener la tranquilidad que nuestro plan va funcionando. A mi llegada a la sede Reginista de San Cristóbal, los abrazos, las sonrisas y las buenas palabras me llenan de alegría el corazón, todos los letas y maestros presentes, al igual que los empleados, me hacen sentir bienvenido. Ninguno sospecha el motivo de mi visita, tan solo el Leta Lufegal conoce secretamente mi misión y dispone todo para que mi transporte y hospedaje no presente contratiempos.

La noche transcurre lentamente y el amanecer para el domingo no llega, se  hace eterno…. Hasta que por fin  aclaró el día. Me bañé y me dispuse a desayunar en la cafetería de la sede. Todos felices me atendían y procuraban atenderme lo mejor posible. Todos preguntaron por el motivo de  mi visita, pero la respuesta era que asistiría a una conferencia y que a las diez de la mañana unos amigos me recogerían.

En efecto mis “amigos” llegaron pasadas las diez de la mañana. En un carro y una camioneta descienden todos y cada uno para darme un fuerte abrazo de bienvenida y con el rostro emocionado por lo que pronto estaría por suceder. Salimos entonces en tres vehículos de la sede rumbo a la casa de la maestra Regina “11” que queda en la parte alta de la finca.

Un túnel de bellas flores recibe la caravana de invitados y en la puerta de la casa la maestra Regina, recibe de beso y abrazo a cada uno de los familiares de la maestra Gramo. La alegría se siente en el ambiente, la dicha y la emoción vibra en nuestra piel. Antes de salir se nos invita a seguir a la casa, donde nos tienen preparados unos pequeños y deliciosos pasabocas, frutas y galletas para mitigar la fatiga, casi  una hora después salimos rumbo al municipio de la Estrella que está a una hora de camino.

Casi que llegando al punto donde se encuentra viviendo la maestra Gramo, el leta Lufegal decide llamarla para informarle que debe alistar su maleta porque la  va a recoger para llevarla hasta la sede de San Cristóbal, ya que la Maestra Regina se encontraba en la ciudad para unas actividades y porque además es costumbre que así suceda en esas ocasiones. Lo que Ella no sabía, era que la visita de Lufegal involucraba a la maestra Regina, al maestro Vive, a la tía Judith y a sus nuevos familiares, 15 personas en total.

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Por fin llegamos al Colegio Santa Teresita del Niño Jesús, ¡Qué camino tan largo!, que ansiedad y que nervios nos invaden a todos. Entramos como “Pedro por su casa” hasta la puerta de la habitación de la maestra Gramo, liderando la fila de ansiosos visitantes va primero Lufegal, luego la Maestra Regina, la tía Judith y por último yo. Se abre la puerta y un grito de alegría rompe los pasos sigilosos que teníamos.  “MADREEE” grita la maestra Gramo y un fuerte abrazo se funde entre ellas dos. Las sonrisas y el resto de saludos y abrazos nos hacen tranquilizar. Unos segundos más tarde  la

maestra Gramo termina de recoger sus cosas y alista su maleta para la corta estadía en San Cristóbal. Pero antes de partir nos dirigimos hacia una sala de espera junto con la tía Judith y la maestra Gramo, pocos minutos después se nos une la Madre Superiora del Hogar. La Tía Judith empieza con una serie de preguntas que ponen a la  maestra Gramo en sintonía con el propósito de nuestra larga travesía. “¿Cuándo se casó?” “¿a qué edad se casó?”, “¿Cuántos hijos tuvo?” en fin… Las risas y un oportuno pañuelo “Kleenex” prepararon el momento.

De repente aparece caminando la Madre Regina y un señor de camisa azul detrás de ella, Gramo preguntó… “¿Quién es él?” Pero ella con una actitud temblorosa se lleva sus manos al rostro y German Leónidas, frente a Ella, la saluda diciendo, “mamá soy yo, TU HIJO”. La emoción inunda nuestros corazones y de todo el lugar, las lágrimas se deslizan suavemente por nuestras mejillas, la madre Regina intenta hablar, pero su voz no puede salir. Al aclarar su garganta, pregunta a Gramo: “¿Le gusta el regalo que le traigo?” Con esa frase entendí que fui yo; el maestro Vive, quien en realidad le había llevado un bello regalo a la Maestra Regina “11” y a su vez a la maestra Gramo, también a toda la comunidad sauróloga del mundo, fui yo quien logró gestar este bellísimo momento tan sublime, como es el de unir a una madre con su hijo, después de llevar 51 años separados.

Todo es alegría, todo es felicidad. Los abrazos y los besos mezclados con lágrimas de alegría engalanan el momento. Seguido de ese sublime momento ingresan lentamente la esposa de Germán, Ana Bertha, los nietos, Andrey, Paula y Laura. Luego los demás familiares que viven en la Ciudad de Medellín.

Tomamos las fotos de rigor, que registran para la historia la fantástica RE-CONEXIÓN, para después partir de regreso a la Sede de San Cristóbal. Un delicioso arroz con pollo, ensalada y postre acompañaron nuestro almuerzo. Todos como una gran familia y sorprendidos por la buena nueva, nos felicitaban  por la extraordinaria noticia, los abrazos y los ojos asombrados me halagaban porque entendían entonces el porqué de mi visita a Medellín.

El secreto era ya noticia y toda la saurología empieza a reaccionar con lo sucedido, minuto a minuto todos escriben en las redes sociales dándome todos los honores de tan extraordinario acontecimiento. Algunos no entendían lo que estaba sucediendo, pero poco a poco todo fue aclarando.

Quiero informar que esta historia se está construyendo hora tras hora, mi deber se cumplió. Solo me resta desearle mucha suerte a la maestra Gramo con su eterna familia, que la ama, la espera y a partir de ahora la acompañará.

¡Vive esta historia, como Yo la he vivido!

Con amor.

Maestro Vive, Vive maestro.

1 Comentario

  1. Excelente articulo. Maravillosa historia. Y el Maestro Vive, se anoto un hit. Llore leyendo la historia y con el video ni se diga.

    felicitaciones

    MaestraLerbe

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