La adolescencia

"La adolescencia es una etapa de necesidad, de reafirmación, de inseguridad subconsciente; y por consiguiente, cualquier simple detalle puede originar un complejo.

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Fecha: Bogotá, julio de 1989, edición: N. 55 EL Terrícola
Directora: Regina Betancur 

De verdad que este tema es demasiado importante, y estoy convencida de que no se necesita ser un psiquiatra o psicólogo, egresado con muchos años de universidad, para hablar sobre los problemas de la adolescencia. De pronto ustedes se estarán preguntando con qué autoridad Regina “11”, se atreve a tratar semejante tema, porque en este sentido muchos padres y madres pueden tener más autoridad debido a las experiencias que les ha correspondido al vivir con sus hijos. Y por otra parte es más importante ser comprensivo y muy humano que ostenta cualquier título profesional.

Los traumas son las lesiones que se le producen al individuo en su psiquis ya sea por un hecho demasiado doloroso, por un castigo injusto, por una humillación en público o por una represión cruel.

La “psiquis” es lo que pudiéramos llamar el alma, el espíritu, el ser interior de cada persona. Así que el trauma que se ocasiona al niño viene a ser como una cicatriz que queda en su alma, en su espíritu. Esas cicatrices se manifiestan cuando el lesionado se la tropieza con algo; es como si se repitiera el hecho que la produjo. Como si la herida se abriera de nuevo.

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Las heridas del alma, de la psiquis, son las que mañana van a formar o a deformar a ese hombre o a esa mujer.

Casi nadie se muestra consiente ni responsable de los traumas que les están ocasionando a los hijos. Cada vez que se les trata con rudeza, cada vez que se les pega, cuando se les insulta o se les desprecia, se les están formando traumas irreparables. Y a veces sin que sea directamente con ellos, indirectamente también los traumatizamos con el mal ejemplo, como la mujer que se comporta mal, y hace que su hijo se sienta avergonzado, o el padre que roba y le proyecta al hijo al deshonra de la cárcel. Los mismo con la pareja que da escándalo y que sirve de insulto en insulto, de agresión en agresión. Todo esto está traumatizando a sus hijos en una forma espantosa.

Esos traumas y esas heridas de la psiquis se quedan allí en el subconsciente del niño, porque él es pequeñito y por consiguiente sometido a la autoridad de sus mayores. Les teme y no se atreve a juzgarlos. Necesita comprensión porque es indefenso y dependiente en un todo de esos seres omnipotentes.

En las noches yo recorro el mundo y la energía me lleva a lugares muy distantes y en tantas partes veo niños que no pueden dormir, que lloran calladamente con sus ojos abiertos en la oscuridad.

adolescentes Cuando el niño crece y se convierte en adolescente, todos los cambios físicos que se operan en él tienden a hacerlo sentir fuerte, capaz; y por lo tanto dispuesto a enfrentar el omnímodo poder a que se le ha sometido. Y si esas personas que ejercen ese poder le han producido traumas, heridas irreparables en su espíritu, de seguro que el adolescente se va a tomar particularmente agresivo, a veces sin que él mismo sepa por qué.

Es entonces cuando “hijo modelo” empieza a cambiar. Es cuando exterioriza sus rencores, comportándose mal en distintas maneras, y se entrega a los vicios, frecuenta malas compañías, abandona los estudios. Y los padres entonces empiezan a preguntarse por qué.

Se dice que la palabra “complejo” fue inventada por Freud, el padre de la psiquiatría sobre quien se escribieron centenares de libros que sostienen de cualquier manifestación del comportamiento humano tiene origen en el libido, o sea en los instintos sexuales.

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Por mucho tiempo de estos temas no se pudo hablar, porque por siglos los falsos moralistas decidieron que todo lo relacionado con algo tan normal y real como es el sexo y sus funciones era un “tabú”. Precisamente por las persistencias de este tabú, es por lo que se han formado la mayor parte de los complejos de origen sexual, con toda su secuela de fallas en el comportamiento humano. En el pasado todo lo que tuviera que ver con sexo era “pecado malo”, y por consiguiente juzgado como corrupción y perversidad.

Por medio de la represión celular del “tabú” se formaron los complejos de origen sexual. Siendo una función natural, como cualquier otra de nuestro organismo, pasó a convertirse en algo vergonzoso y pecaminoso que había que ocultar.

En la adolescencia, cuando el instinto sexual con todas sus manifestaciones se hace claro y presente, es cuando se empiezan a operar todos los cambios físicos que capacitan al hombre y a la mujer para la realización de su propia vida normal. Allí surge el gran problema cuando los adolescentes se le han formado complejos derivados del tabú sexual. Entre la plenitud que trata de aflorar en su vida y la conciencia de culpa y obscenidad que se le ha creado, el adolescente se ahoga en un mar de confusiones; y lo peor es que casi nunca puede confiar a nadie esos problemas, Casi nunca cuenta con el padre – amigo, o la mamá- amiga tiene el estómago tan grande.

Los padres deben saber cómo darle al niño esas primeras respuestas, siempre con sencillez y naturalidad, y sin engaños tontos. Pero tampoco se debe ahondar las preguntas en explicaciones innecesarias. El hijo debe siempre encontrar la sinceridad en sus padres. La actitud que el niño y el adolescente tenga más tarde en relación con las cuestiones del sexo va a depender casi totalmente en la franqueza y sinceridad de sus padres, y va a determinar si ese adolescente sea o no víctima de los complejos sexuales y de las tremendas confusiones que ellos crean.

La adolescencia es una etapa de necesidad, de reafirmación, de inseguridad subconsciente; y por consiguiente, cualquier simple detalle puede originar un complejo. El muchacho que se da cuenta que no va a tener gran estatura, piensa que por eso las mujeres lo van a despreciar y ve en cada hombre alto un rival potencial. La muchachita que a los 15 no ha podido cambiar la figura que le valió el apodo de “barrilito” en la escuela, sin duda sufre por la cintura estilizada de sus amigas, y piensa que los muchachos no la admiran como a ellas, por lo cual llega a sentirse tremendamente feliz.

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Y así todos los complejos en apariencia “tontos” pueden aparecer como verdaderas tragedias para los verdaderos adolescentes y jóvenes. Quizá el acné juvenil es el más simple y frecuente de todos los complejos. Como su nombre lo indica, es una infección de la piel que se produce sólo en gente joven, debido a cuestiones hormonales. Generalmente se cura haciendo vida sana, alimentación a base de frutas y verduras, haciendo deporte al aire libre, y con suficiente sueño y descanso.

La mayoría de jóvenes son inhibidos por el factor inseguridad. La persona que se siente segura, en cualquier aspecto, actúa. Pero con muy pocas excepciones, el adolescente no está seguro de casi nada. Teme fallar, con frecuencia sitúa al adulto en un plan de contenedor, casi como enemigo. Por eso se inhibe frente a él en muchas ocasiones. A la vez generalmente se desborda y se desboca cuando alterna con gentes de su misma edad. De ahí viene la razón por las fiestas de adolescentes, donde sólo hay gente joven, las cuales a veces llegan a degenerar en orgías – ya que el adolescente da rienda suelta a todo lo que ha guardado reprimido.

Con estos encuentros se “desquita” en cierta forma, de sus inhibiciones habituales.

Con amor, su maestra.

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