Carta a la mujer colombiana

"Vamos, entonces, a tratar de ser verdaderas compañeras y no rivales ni enemigas de nuestros hombres. Vamos a tratar de ayudar los en todos los campos y en la mejor forma que nos sea posible."

0
1601
Fecha: Bogotá, 30 de  junio de 1988, edición: N. 54 EL Terrícola
Directora: Regina Betancur 

Entre los títulos que suelen darme las gentes que me siguen, el que prefiero es el de “madre” o “mamá”, como familiarmente se me llama. Y lo prefiero porque esa palabra dulce, es la que el ser humano aprende a pronunciar, me hace sentir de manera rotunda mi condición de MUJER, de la que estoy absolutamente satisfecha y orgullosa.

Haber nacido MUJER es uno de los dones con que Dios en su bondad quiso dotarme. Y porque pienso así es que quiero dirigirme de manera especial a las mujeres de mi Patria, para decirles que es hora de que despierten, de que adquieran consciencia de su importancia, de las capacidades que poseen y que las facultan para desempeñar los cargos y las posiciones de mayor responsabilidad.

(Le puede interesar también: El ocaso de un nuevo año)

No se trata de caer en falsos feminismos de pancarta que algunos grupos de mujeres preconizan, precisamente porque se sienten inferiores al hombre, y la única manera que encuentran para compensar esa inferioridad es atacando a quien debe ser mirado siempre como el compañero y nunca como el adversario o enemigo.

OTROS ARTÍCULOS:
  • LECCIONES Y TEORÍAS DE REGINA 11 

La mujer que de veras es capaz de superarse, no ataca al varón, porque sabe que sin él no habría sido posible el milagro de su propia existencia; y que así como el hacedor en su sabiduría hizo al hombre y a la mujer igualmente partícipes en el proceso vital, así en todas y cada una de las actividades y etapas de la existencia ambos tienen que marchar unidos, compartiendo por igual el trabajo, el sufrimiento, la esperanza y la alegría.

Yo deseo a toda costa implantar la verdadera paridad que Dios mismo estableció desde el paraíso terrenal al crear al hombre y a la mujer para que dieran origen al género humano. Creo firmemente que la mujer puede y debe asumir sus responsabilidades en los destinos del país, y que si hay doce ministerios, seis deben ser desempeñados por hombres y seis por mujeres, si hay ochenta embajadas, cuarenta por hombres y cuarenta de las mujeres. Esa es la única forma de paridad justa y única en que creo.

(Le puede interesar: La integración, clave para el desarrollo de la organización Regina 11 SAS) 


Si nos quejamos de que los hombres nos han subestimado y criticamos la forma como ellos han asumido las funciones directivas por tantos años, ¿Por qué no dedicarnos a estudiar, a utilizar nuestra capacidad para compartir esas responsabilidades, para ayudar al hombre a sacar adelante a nuestro país, y llegar a ser así la compañera que el necesita? COMPAÑERA es una palabra muy hermosa, llena de generosidad. Viene de compartir, y compartir es ayudar.

Vamos, entonces, a tratar de ser verdaderas compañeras y no rivales ni enemigas de nuestros hombres. Vamos a tratar de ayudar los en todos los campos y en la mejor forma que nos sea posible. Así podremos merecer cada vez más su afecto, su aprecio, su respeto. Y, sobre todo, estaremos cumpliendo con el deber de construir juntos un mañana mejor para nuestros hijos.

Sinceramente,

Firma R11

No hay comentarios

Dejar respuesta