Las piedras inquietas

“Las piedras se mueven únicamente cuando debajo de ellas, o sea en la tierra, se forma un campo magnético"

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Imagen Pixabay 

Mis Memorias Danny Liska

Algo muy poco conocido es que en algunos sitios hay piedras que se mueven en determinados días del año. Según Regina, no es que las piedras se muevan por sí mismas, pero sucede que si existen fuerzas específicas que, al unísono con determinados días o épocas, hacen que estas piedras se muevan.

Cuando le mostré una fotografía de Stonehenge en Inglaterra y comenté que estas piedras parecía como si estuvieran a punto de bailar, ella dijo que las piedras si podían bailar si se daban todas las condiciones precisas.

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En el desierto de Death Valley (El Valle de la Muerte), California, hay una “tribu” de piedras, algunas de unos 500 kilos, las cuales rondan por el suelo de una laguna seca, cinco kilómetros de largo, llamado “Racetrack Playa”.

Aunque vigiladas por científicos quienes buscan alguna explicación la fenómeno, nadie ha sido testigo de sus movimientos. El doctor Roberto P.Sharp reportó que una piedra se movía de un momento a otro 70 metros. Otra que se rodó, cien metros dejando huellas de una trayectoria bastante errática. Para medir los  movimientos, los científicos han clavado mojones de hierro al lado de cada piedra ambulatoria, y les dieron a cada una su propio nombre, como Mary Ann, Sue, Sally, Millie, Carmen, June, Marjori, etc.

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Todavía más asombrante fue que otros objetos también se movieron, incluyendo estiércol de burro y pedazos de hielo y árboles secos.

Después de un estudio que duró siete años, los científicos galardonaron como campeona la pierda “Nancy”, que durante una serie de deslizamientos se movió 262 metros. Aún así, se reconoció  que antes de los estudios hubo otras que se movieron por una distancia de tres kilómetros y más.

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A veces una piedra sale galopando, mientras todas sus compañeras se quedan inmóviles. De pronto una se mueve para un costado, mientras otras se van para otros lados, cruzando y atravesando las huellas de las demás. No hay ninguna similitud en las distancias de movidas, cada piedra escoge su propia trayectoria, rodándose hasta donde le da la gana.

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Como prueba, se encerraron algunas piedras inquietas en un corral, pero tampoco pudieron contenerlas; cuando quisieron salir, las piedras saltaron del corral, pero nunca se supo cómo.

Tan fascinante encontramos el tema del movimiento de las piedras, que pedimos a Regina una mejor explicación. Según ella, Las piedras se mueven únicamente cuando debajo de ellas, o sea en la tierra, se forma un campo magnético que vibra al unísono en determinados momentos con la fuerza que poseen las piedras. Así alcanzan el poder de  la tierra, y quedan dispuestas a rodar y bailar con el magnetismo que proviene del éter, que está saliendo por las entrañas de la tierra. Estas piedras a veces parecen con vida, y también tienen épocas en que, por su propia fuerza, chocan y forman fuego. Las piedras, igual que todo lo que existe, tienen vida, pero no tienen conciencia”.

Lo que Regina nos dijo puede ser fácil de entender para ella, pero para  la mayoría de nosotros abarca una alta metafísica bastante inalcanzable. Como la explicación de Regina me dejó pensativo, recordé algunos términos poco conocidos, como por ejemplo: “las fuerzas telúricas”. Según el Diccionario de Ciencias, publicado por el Editorial Pingüino: “Telúrico quiere decir (1) Que pertenece a la tierra (como planeta), o el barro de la superficie de este planeta. (2) Derivado de, o contiene, hexavalent tellurium”.

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Entonces buscamos tellurium en el diccionario, donde figura como el elemento “Te”. Es un no –metal, frágil y de color plateado, que en sus propiedades químicas se parece al azufre.

Existe en varias formas alotrópicas y se usa como una aleación para dar color al vidrio. Con esto se nos ocurre que puede ser el mismo tellurium  que aparece en los sitios donde un Ovni ha aterrizado. Este extraño residuo, que dura poco tiempo para luego desaparecer, se conoce en inglés como “angels hair” – o “cabello de ángel”, fibra muy parecida a la que es usada en las decoraciones en la Navidad.

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A veces el angels hair, también conocido como “gelatina de Diablo” cae del cielo en grandes cantidades, algunos de un centímetro de largo y otros hasta de más de 30 metros. Se puede comprobar que no son simples telarañas flotantes porque se disuelven al tocar la tierra.

Con los análisis químicos han establecido que estas fibras contienen bórax, silicona, calcio y magnesio, igual como la composición del vidrio borosilicato.

En China hay casos donde fibras semejantes se encuentran saliendo de poros de la tierra después de terremotos, pero estos duran por más tiempo y son recogidos por los nativos los cuales les atribuyen poderes mágicos.

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