La Maestra Romo, un gran ejemplo y su testimonio de vida

Entonces alguien dijo angustiado: "por dios, por qué no llega la ambulancia si hace diez minutos se pidió y el hospital queda aquí mismo...?"

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Fotografía: Regina once testimonios – Robertina Monsálve Hincapié – Maestra Romo

Por: Claudia María González M.

A medida que ha pasado el tiempo, hemos tenido infinidad de experiencias con las enseñanzas de  la madre y maestra: Regina “11”. Gracias al nacimiento de su hija Johana Liska, hace 47 años, la maestra hizo la promesa de entregar sus conocimientos a todos nosotros, de una manera incondicional y, con toda su ternura, amor y cariño.

Hoy doy gracias infinitas a la maestra Regina “11”, por permitirme, gracias a su luz, y guía espiritual, entrar en la formación de nosotros los seres humanos, como seres conscientes y deseosos de superación personal.

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De tantos beneficios y testimonios que tengo durante todos estos años que me ha permitido estar a su lado, quiero manifestar uno en especial, sucedido hace nueve años, un 8 de febrero, a mi madre; Robertína Monsalve (maestra Romo), resaltando que estas enseñanzas al ser seguidas conscientemente, son muestras de superación y disciplina.

Mi madre inició su camino en la Saurología desde hace aproximadamente 40 años (Día de la Catedral) y consagrada como maestra desde el año 2003.

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Mi madre ha sido constante en las enseñanzas de la maestra Regina y, por tanto el siguiente relato, da muestra fehaciente del poder de la mente. Hoy sigue en la organización cumpliendo una gran misión, como madre, y maestra en Saurologia.

El día 8 de febrero de 2008, sufrió un accidente en un bus del expreso Brasilia, que viajaba con destino a la ciudad de Barranquilla, donde dictaría una conferencia de Saurologia en el hotel Genova dos días después a eso de las 9:00 a.m.

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A la altura de Santa Rosa de Osos, el bus se chocó con una tracto mula, quedando éste para chatarra, y todos sus ocupantes heridos, excepto un niño de más o menos 6 años de edad. El conductor y su ayudante quedaron aprisionados.

Así lo titularon los medios:

Fotografía: Diario El Tiempo – 9 febrero 2008

Mi madre Robertína Monsalve, ocupaba el puesto 6, sufrió un golpe en la cabeza, al lado derecho, después de esto quedó inconsciente o dormida por más o menos 15 minutos. Lo único que recuerda es que sintió el primer golpe y su cabeza se fue hacia atrás.

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Cuando despertó, se dio cuenta que sangraba muchísimo por la nariz y al tocarse, sentía ésta como una coca de huevo. Sin saber que había ocurrido,  bañada en sangre se preguntó:

“Qué pasó …?” arreglándose la nariz al tiempo, ya que es masafísica.

Frente a ella, estaba un niño mirándola, asustado, pero no le contestaba nada.

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Cuando vieron que estaba viva, rompieron desde afuera el vidrio para sacarla. Cuando la bajaron por la ventanilla la gente comentaba: “se le cayeron los dientes”. mi madre respondió:“Eso parece” porque no los sentía, menos mal esto no ocurrió.

Alguien dijo angustiado: “por dios, por qué no llega la ambulancia si hace diez minutos se pidió y el hospital queda aquí mismo…?”.

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Fue en ese momento, que la maestra Romo cayó en cuenta de lo sucedido. Un señor le dijo: “señora, deme un número de teléfono, yo le llamo a su familia y en este Toyota la voy a llevar al hospital de Santa Rosa”. Ella le respondió: “Mejor colóquele la tarjeta a mi celular porque cuando yo la iba a colocar me dormí.” El señor lo hizo y al momento avisó a Barranquilla donde tenía el compromiso.

En el hospital de Santa Rosa, recibió los primeros auxilios, pero al ser tan graves sus lesiones y tener 73 años de edad, no la remitieron a ningún lugar ya que no encontraban donde hacerle un TAC y temían que muriera en el trayecto a Medellín.  Mi madre expulsó sangre por la nariz, boca y oído derecho continuamente, el rostro se le inflamó quedando como un globo y los ojos solo formaban dos pequeñas líneas, pero no sentía dolor. En el hospital de Santa Rosa le preguntaron quién le había colocado un microporo en la oreja derecha. En el hospital de San Vicente en Medellín, también le hicieron la misma pregunta.

 

En fin, mi mamá nunca supo quién fue, porque nadie llegó a auxiliarlos en el lugar del accidente.

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En la ambulancia rumbo a Medellín, vomitó sangre durante todo el trayecto, continuamente se comunicaba con la maestra Regina “11”, quien no la abandonó ni un segundo. El maestro Aurk la llamaba y le hacía ritos.

La maestra Lerbé y demás compañeros Saurologos. Mi familia oraba, gracias a esa unión, Dios le dio otra oportunidad para seguir con su misión en la tierra.

En el hospital San Vicente de Paúl en Medellín, donde gracias a Dios la remitieron y llegaron más o menos a las 7:00 p.m. Inmediatamente le hicieron un TAC.

Este fue el resultado:

Está bien, no quedó ciega ni paralizada, ya que el comentario del médico fue que tenía un sangrado en el cerebro y un trauma craneano, cara y nariz.

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Continúo siendo revisada en dicho hospital por el máxilofáciál, otorrinolaringologo y el neurocirujano.

Doy las gracias a mi Maestra Regina “11”, mis compañeros maestros, letas, avanzados y a Emely Montoya, Beatriz Giráldo y Fernando Castañeda, quienes estuvieron pendientes de mi madre personalmente, desde Santa Rosa, hasta las 4 de la madrugada en la policlínica con mi familia; que Dios les retribuya con salud, dinero y amor.

Este testimonio es uno de tantos que tengo que agradecerle a mi madre espiritual, Regina “11”, ya que es una prueba más, de que el hombre aplicando la Saurología, puede tener un mejor camino en el transcurrir de su vida, mediante sus conocimientos, su conducta y sabiendo dirigir su propia energía hacia fines positivos, logrará sus propias recompensas que le brinda la madre naturaleza.

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