Las Pléyades o estrellas

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Artículo periódico el Terrícola Número 118

Autor: María de los Ángeles

Santafé de Bogotá, 16 de diciembre de 1995

¿Ha mirado alguna vez el cielo en noche de estrellas? Como habrá podido darse cuenta en él se forman grupos de estrellas que muchas veces suelen despertar nuestra curiosidad y es que ese firmamento de día tan azul y hermoso, ha sido no solo fuente de inspiración para escritores y poetas, sino para enamorados que se han alimentado de ellas en sueños o ilusiones.

Entre este conglomerado de estrellitas fulgurantes hay algunas que nuestras abuelas las llamaban por nombres como Los ojitos de Santa Lucía, Las tres Marías, Las siete cabritas, todas ellas formaron parte de nuestro mundo infantil y que nos entregaron gratos e inolvidables momentos.

Pero pasando otro plano, ellas son conocidas como las Pléyades que es un nombre mitológico y ahora los astrónomos modernos las llaman M45, pero son lo mismo. Los griegos tenían las costumbres de imponer en el cielo el nombre de sus deidades como Zeus y Júpiter, Cronos, Saturno, Selene, Luna, y el de sus héroes Orión y Hércules.

Se dice que las siete Pléyades o las siete cabritas, no eran otras que las siete hijas que tuvo Atlas, titán condenado a tener el mundo sobre sus espaldas y la ninfa Pleione. Al morir el padre, ellas no soportaron la pena y se convirtieron en las pléyades Electra, Caeleno, Taigeta, Maia, Alcione, Asterope y Merope.

Valiosos documentos demuestran que los calendarios de los pueblos primitivos estaban relacionados con la aparición de ellas, por ejemplo: al aparecer algunas en primavera, esto era significativo para ellos. Al igual que ocurre con las siete que suelen aparecer el día de muertos, el dos de noviembre. Estas además indicaban en mayo la llegada de la cosecha y en octubre la de la siembra.

El conteo de estrellas comenzó con el interés del astrónomo Galileo inventor del telescopio, el cual se dio cuenta que lo que se creía una estrella era en realidad un enjambre de estrellas  y contó más de 36, a medida que fue pasando el tiempo, fue ingresando más a la observación y estudio pertinente.

El sol nuestra estrella, es mucho menor que cualquiera de estas que hemos nombrado, su luz tarda solo ocho minutos en llegar a la Tierra, mientras la más brillante de todas la estrella Sirio (del Can Mayor) tarda ocho años luz y las pléyades 410 años luz. Y qué diría usted si supiera que la estrella Sanduleak de la Nube de Magallanes, que estalló en pedazos hace 170 mil años, logró que su luz llegara a nosotros solo en febrero de 1987.

Las pléyades o siete cabritas se encuentran ubicadas dentro de la constelación de Tauro, donde su estrella mayor es Aldebarán y es ahí en donde forman un verdadero oasis. Dentro de esta misma constelación, pero algo más alejadas se encuentran las Híades, otro conglomerado no tan prestigioso.

Estas pléyades, son señales de orientación para los navegantes por su clara delineación y luz, siendo especialmente visibles en las noches claras.

En 1990, junto a las Marías apareció el cometa Austin con su gran cola desplegada que por muchos años dará que hablar a través de las enseñanzas de astrología y avance de los científicos.

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