Los padres los mejores maestros

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El presente artículo va dedicado muy especialmente a la familia reginista que está a la expectativa de adquirir a diario conocimientos fáciles de llevar a la práctica, en lo que respecta a la educación de los hijos, fundamentos en las enseñanzas impartidas por nuestra Madre y Maestra en su programa radial de cada día y cuyo propósito es educar a todos y cada uno de los miembros de la sociedad, responsable del futuro grande y digno del ser humano.

Dicha educación debe centrarse en la tan difícil pero magna tarea de educar a nuestros hijos de hoy, para no tener que castigarlos mañana, ya que su formación física, mental y espiritual sólo  depende del ejemplo que con nuestra vida demos a ellos. Lo que significa que, como padres, estamos en la obligación de comprometernos, para lograr que nuestro hogar se convierta en la primera y más importante escuela de nuestros hijos y nosotros, en sus mejores maestros.

Lo primero que tenemos que hacer para lograr nuestro objetivo descrito, es comprender Todos y cada uno de los problemas que se nos irán presentando en el transcurso del proceso de la educación, que provendrán de nuestros hijos, de nosotros mismos o de las circunstancias que nos rodean. Luego de comprenderlo, presentar posibles propuestas de solución, y después presentar técnicas o formas adecuadas escogida.

 LA MOTIVACIÓN Y EL APRENDIZAJE

En sus primeros años de visa, los niños tiene que aprender muchas cosas: caminar, hablar, alimentarse por sí mismo, conocer las cosas, manipularlas, compartir con los demás, en fin, la lista es interminable.

Por fortuna los niños desde que nacen están deseosos de aprender y es muy importante que este deseo se estimule en el hogar. Por lo general años no nos gusta hacer lo que nonos sale bien, razón por la cual, hay que tener el cuidado de no exigir al niño cosas que no pueda hacer.

Si tenemos en cuenta su capacidad para las tareas que le s dejamos, o la facilidad con que asimilan algo nuevo que les enseñamos, lo más probable es que él logre hacer todo correctamente. Esto hará que el niño disfrute de lo que hace y por lo tanto  que quiera seguir aprendiendo.

Aprender cosas puede ser muy entretenido, en especial si no convertimos el aprendizaje en obligación, sino que lo hacemos ver como algo agradable y divertido.

ESTIMULAR EL APRENDIZAJE

El niño hace mejor las cosas cuando recibe estímulo  inspiración.

La mami puede decirle: ¡Cuantas cosas nuevas aprendiste mirando el libro! (Así el niño querrá verlo otra vez).

  • ¡Qué bien te quedó el dibujo! (Así el niño se esmerará cuando haga el próximo). – “Sé que a la maestra le gustará tu letra” (Así el niño se esforzará cada vez más al escribir).

Una palmadita en la espalda y animarlo para que muestre sus trabajos al papá o a la abuelita, estimulará al niño para que continué aprendiendo y esforzándose.

También es importante la manera como invitemos al niño a participar en una actividad; si le decimos: “Ven, siéntate a estudiar (algo de lo que el niño tenga un instrumento) pues para eso tu papá te lo compró” es muy probable que el niño deteste dicho instrumento. Pero si le decimos: “Ven, practiquemos esto. . . (juego, instrumento etc.) que compramos para ti,  creo que será divertido”, el niño se sentirá mucho más a gusto, no cree?. . .

Siempre que sea posible, démosle la oportunidad de decir qué prefiere hacer; no le impongamos nuestros gustos, porque con ello sólo lograremos que el niño sienta antipatía por nosotros y por las cosas.

AYUDEMOS A PENSAR A NUESTRO NIÑO

Todas las actividades que tenemos que realizar requieren de un orden; pues si no lo seguimos, no resultan. Cuando estamos aprendiendo a hacer esto, necesitamos un plan de ideas que guíen cada paso.  Enseñémosle a nuestro hijo a pensar cuando tenga que hacer algo complejo, difícil. Digámosle en voz alta y en orden cada paso. Tomémonos el trabajo de hacer junto con el niño, diciéndole el paso que debe seguir. Ejemplo: Para hacer las tareas del día siguiente: Primero  que aliste todos los útiles necesarios como son: cuadernos, textos, lápiz, esfero, colores, reglas y el horario de clases del día siguiente.

Luego que vaya realizándola tarea que tenga para la primera clase, luego para la segunda y así sucesivamente, hasta completar el trabajo.

Cuando hayamos logrado que el niño siga las instrucciones que le hemos dado, pidámosle que él mismo vaya mencionando los pasos. ¿Por dónde empezamos? . . . ¡Eso es!. . . ¿Y ahora? . . . El niño irá diciendo en voz alta los pasos.

Con el tiempo no necesitará que lo estimulen porque se irá repitiendo las órdenes a sí mismo; al comienzo en voz alta y luego lo hará con su lenguaje interior.

Cuando nosotros le enseñemos el orden de ejecución de algún trabajo, él lo utilizará para muchos otros que no le hayamos enseñado.

Es una forma de enseñarle a organizar su pensamiento, factor decisivo en el desarrollo mental, físico y espiritual del niño.

BUENOS HÁBITOS Y COMO ADQUIRIRLOS

El aprendizaje incluye la memoria y la razón, pero se hacen muchas cosas que no requieren raciocinio. A éste lo llamamos Hábito.

Los adultos nos lavamos los dientes, ponemos el despertador, conectamos o desconectamos los electrodomésticos sin dedicar raciocinio a estas acciones.

En realidad hacemos muchas cosas mientras pensamos en otras. Sería dificilísimo tener que pensar cómo hacer cada uno de los pasos que requieren cada una de nuestras acciones.

Nuestros hijos deben aprender muchos buenos hábitos, Entre otros: cepillarse los dientes, recoger los juguetes, acostarse voluntariamente a la hora señalada, esperar su turno, vestirse solo, tener buenos modales en la mesa y muchas otras cosas que tienen valor ahora y lo seguirán teniendo en el futuro.

Claro que si es importante que el niño piense en lo que hace, pero aun así aprenderá a hacer muchas cosas sin pensar, lo cual no significa que no debamos explicarlo “porqué” es importante que haga eso.

Asegurémonos de que nuestros hijos están capacitados para hacer lo que les enseñamos. Forzar a un niño a hacer algo para lo que no está capacitado, puede traer malas consecuencias.

Ayudemos a nuestros hijos a cultivar buenos hábitos, proporcionándoles horarios más o menos fijos para sus actividades diarias más comunes: comer, acostarse, levantarse, hacer sus tareas, ver televisión etc.

Es necesario insistir para que dicho horario se cumpla, sin exagerar, y sin convertir la casa n un cuartel militar; nuestros hijos necesitan tiempo libre para hacer lo que quieren.

Es importante recordar que los hábitos no se forman de un día para otro; poco a poco se irán convirtiendo en parte de la vida de nuestros hijos.

De nosotros los padres depende la asimilación de nuestras enseñanzas por parte de nuestros hijos, toda vez que estas vayan impregnadas de grandes dosis de amor, ternura y comprensión.

Adelante con la tarea

El Terrícola No. 37 

Santa fe de Bogotá  –  Julio 3 de 1987.

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