La vida y la muerte…

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Por: Regina”11″

Vamos a hablar acerca de la vida y acerca de la muerte. Vamos a hablar mucho sobre esto porque tenemos que tomar conciencia de lo que quiere decir en vivo y delo que quiere decir un muerto. Aquí las gentes le ponen más atención al muerto que al vivo, y le ponen tanta atención al muerto que lo lloran todos los días, van al cementerio todos los lunes o domingos y le mandan celebrar un millón de misas – mientras que los vivos nos estamos muriendo en vida.

Cuando una persona nace, se le debe desde nueve meses antes de nacer dar toda la atención y el respeto. ¿Por qué se le debe dar atención? Sencillamente porque en el momento que la persona pudo formar su propio cuerpo y tener un envase para introducir esas energía, inmediatamente empezó a tener Gracia Divina. Cuando una persona está dentro de ese envase es porque ha sido un gran arquitecto, y por lo tanto merece nuestro cariño y nuestro respeto debido que ha tenido la gracia de pasar por todos los períodos que nosotros también pasamos.

Cuando una persona nace, tenemos que enseñarla a conocerse, a respetarse y a respetar a los demás. Debemos brindarle todo el cariño, más no la alcahuetería, porque una cosa es brindarle todo el cariño a una persona y otra cosa es permitir que ella haga lo que se le dé la gana. La vida en realidad es una gran  sorpresa que nos trae cosas maravillosas, pero la vida hay que saberla vivir.

Cuando una persona sabe que tiene que nacer para morir nunca le teme a la muerte, y por consiguiente vive más años. Ustedes saben que sólo temer a la electricidad hace a veces la electricidad nos pase corriente. El temerle al jefe hace que escribimos mal. El temerle a algo hace que caigamos en esa trampa, el temerle a quedar embarazada hace que hagamos ese hijo. Entonces el temor nos lleva a tener esa muerte prematura. Cada uno debe saber que la muerte es un proceso, así como la vida es un proceso. Antes de nacer, usted tiene un proceso de nueve meses para vivir dentro del vientre de una mujer. Son nueve meses que va estar usted ahí, y dentro de ese nido usted es el producto de ese molde que se formó en el vientre de la mujer, gracias al aporte de un hombre. Los cromosomas de su padre fueron los que dieron la base para poder formar ese cuerpo – o envase. Tuvo un proceso de nueve meses y luego nació. Después tiene otro proceso para empezar a caminar. Regularmente un niño normal camina de nueve meses a un año, y luego sigue el tercer proceso de la vida. En realidad nuestra existencia es un proceso que nos vamos formando, pero nadie tiene porqué juzgar cuánto tiempo tiene que vivir esa persona.  

Hay espíritus que vienen y no necesitan más de dos meses dentro del vientre para terminar la evolución que tanto necesitaban; y, por eso, se forma un aborto porque el niño no necesita más de esa mujer y sale. Esa energía ya cumplió con ese proceso y tiene que retirarse para ir a otro lugar. Enseguida hay otros niños que, llegan hasta el último día de embarazo normal y nacen y mueren el mismo día de su nacimiento. Cuando vienen y mueren ese día los padres lloran y patalean, y el papá le echa la culpa a la mamá y la mujer al papá sin saber que su hijo llegó y cumplió su debido proceso.      

Pero un aborto provocado es otra cosa, algo mucho más grave. A veces los padres golpean a la mujer y eso produce un aborto, algo que en realidad trae condigo muchos castigos. Posiblemente esa criatura de ninguna manera debía haber salido  y tuvo que salir. El niño en el vientre es una energía muy delicada. De ahí que se dice que una mujer encinta es muy peligrosa, y las serpientes se duermen cuando están cerca de una mujer encinta. La mujer embarazada tiene una energía triple: es la energía paterna, la energía materna y la energía del niño que está formando su envase.

Con este proceso cuando nace, puede ser que el niño tiene que vivir cinco años y luego irse para vivir en otro lugar, algo que tenía que hacer porque es un proceso que corresponde a su misma vida. Por eso hay quienes nacen y mueren en un día. Hay gentes que nacen y mueren de ciento veintiocho, y hasta ciento cincuenta años. Yo conozco personas que han vivido ciento veintiocho, y hasta ciento treinta años. Tengo una alumna de ciento tres cientos años, tengo gentes viejísimas, pero puede ser que son demasiado jóvenes, que tienen que vivir mucho, como una tortuga o como un loro. Tienen que vivir excesivamente para cumplir el proceso que les corresponde.    

Pero lo más importante en la vida no es tanto cómo es que voy a vivir – sino cómo voy hacer vivir a los demás, como voy a ayudarles a esa superación física y espiritual. La gran mayoría de nosotros pensamos que somos dueños y señores de nuestros hijos, de nuestro esposo, de la esposa, de la mamá, del papá; pero cada uno debe tener una vida completamente independiente.

Cuando nosotros vivimos con una persona con la cual no tenemos compatibilidad de caracteres, estamos destruyendo toda una familia. Lo primordial es el proceso de la vida. Si no podemos convivir más con una persona, esa persona debe vivir alejada de convivir más que para nosotros le ayudemos. Pero cuando él quiera tener su independencia debemos dejarle lograrla, aun así le moleste mucho a usted. Ese hijo debe confrontar un nuevo hogar; y si ese hijo se muere, debe ser que ya cumplió ese proceso, y que ese era el destino de él – y el nuestro también.

Nunca se le debe poner mucha atención cuando el niño o la persona ya murió. Se le debe prestar atención durante las primeras cuarenta y ocho horas después de la muerte porque la energía está todavía con nosotros, debido que el proceso de la muerte es también de nueves meses.

Todos sabemos con nueve meses de anticipación que nos vamos a morir. Empezamos a formar todo para poder morir tranquilamente, pero somos tan perfectamente hechos que de ninguna manera sabemos el día exacto de la muerte. Y esto es afortunado porque si sabemos la fecha nos volveríamos locos. Nos volveríamos locos porque, hasta ahora, nadie he podido  aceptar la muerte. No nos resignamos a ella.  

 

Fuente: periódico El Terricola.

1 Comentario

  1. Maravilloso artículo, ke enseñanzas más precisas para un gran tema como es la vida y la muerte. El procurar entender las cosas así de la vida y aprender a aplicarlas, sólo es posible con esa guía y luz de nuestra Madre Regina. A las personas ke les he compartido el artículo han kedado felices.

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