La magia del “huevo” en el equinoccio

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En la saurología se acostumbra para fechas como esta realizar una limpieza con el huevo con el fin de limpiar nuestra Aura. Esta limpieza se efectúa tomando un huevo por las puntas del mismo para pasarlo por todo el cuerpo (la persona debe estar desnuda) de arriba hacia abajo y viceversa tres veces, al terminar se debe partir el huevo y depositarlo en un vaso de cristal con agua, allí aparecerán figuras, colores y demás interpretaciones que solo la misma persona podrá descifrar. Para que la limpieza sea completa y efectiva se debe comer un huevo cocinado sin sal, de esta manera cuerpo y espíritu quedarán limpios de energías negativas.

El equinoccio se refiere a un evento astronómico que pasa dos veces al año, el primero alrededor del 21 de marzo y el segundo alrededor del 21 de septiembre. El primero se llama el equinoccio de primavera o vernal y el segundo se llama el equinoccio de otoño u otoñal, ya que los equinoccios marcan el inicio de la primavera y el otoño, respectivamente, en el hemisferio norte (el hemisferio sur tiene las estaciones invertidas).

El término equinoccio proviene de su característica principal: son las dos fechas del año cuando el día y la noche tienen la misma duración.

Al proyectar la línea del ecuador de nuestro planeta hacia el espacio, se deriva una línea imaginaria que se denomina el ecuador celestial. El equinoccio es el punto donde la trayectoria del sol cruza el ecuador celestial, también conocido como la intersección de los ecuadores eclíptica y celestial.

El equinoccio marca el punto sobre la esfera celestial donde el ángulo de los rayos del sol mide 90 grados a mediodía en el ecuador; es decir, la trayectoria del sol forma un ángulo de 90 grados con el eje del Planeta Tierra. En esta posición del eje ninguno de los polos se inclinan hacia el sol.

Muchas culturas celebran el equinoccio de primavera como el inicio de la temporada de crecimiento y plenitud. La celebración de Pascua en los Estados Unidos es un ejemplo de la incorporación de las tradiciones originarias del equinoccio de la primavera. ¿Alguna vez te has preguntado que Jesús qué tiene que ver con conejos y huevos? Estos son símbolos de fertilidad y primavera, más específicamente de la diosa Ostara (de donde viene el nombre Easter), y originalmente correspondían a la celebración del equinoccio vernal. En Irán y Afganistán el equinoccio vernal marca el inicio del año nuevo, y muchos países de Europa tienen festivales tradicionales de primavera.

Fuente: aboutespanol

 

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